
Bénédicte en Guérande– PAÍSES DEL LOIRA
Piedra, cerámica, huellas













Vivía en París, pero con Bretaña en el corazón
No tanto Bretaña como las casas bretonas, las sólidas, pesadas, hechas con piedra y granito. Así que cuando me separé, decidí venir aquí. Y por fin encontré la casa. Busqué durante mucho tiempo porque no me gustaban las reconstrucciones, eso que le quita el alma. Y aquí está. Los anteriores propietarios habían ocultado las piedras con cemento, pero yo hice que lo quitaran todo; la casa se ha encontrado a sí misma y yo con ella. Las ventanas, grandes, están orientadas hacia tres puntos cardinales distintos, y me gusta ver cómo cambia la luz a lo largo del día. Mi despacho está aquí; soy periodista. Pero en los últimos años he empezado a hacer cerámica: platos, cuencos y jarrones. En tonos blancos o verdes. Experimento con hojas y flores que recojo en mi jardín o en paseos, quizá por la playa; las utilizo para dejar una huella en la cerámica. Mi casa está abierta, y estos son los platos con los que invito a cenar, a la mesa. También a los niños del pueblo a los que les leo mis libros de cuentos.
Dos libros, tres continentes, trece ciudades, veinticinco casas.
